sábado, 16 de julio de 2011

Satán y el Heavy Metal


La censura de la música ha existido siempre. Desde Paganini hasta Elvis. También antes y después de ellos. Comencemos tomando en cuenta dos puntos.

1.- Cada sociedad, en cada época, decide censurar y satanizar aquello que no está diseñado de acuerdo a sus reglas, aquello que parece agredir su poder y aquello que no comprende.

2.- Los líderes de estas sociedades creen fielmente que predican lo correcto, y piensan que Dios habla a través de ellos. Todos los que prediquen algo distinto son personajes peligrosos, posiblemente diabólicos, y se oponen al poder absoluto de Dios. Si la sociedad en cuestión es atea, se aplican los mismos principios. La única modificación es que no se utilizan alegorías teístas.

El rock ha sido víctima de ataques religiosos y conforme evoluciona encuentra nuevas formas de ser rechazado por la vieja guardia.

El heavy metal en particular ha tenido un enfrentamiento especial con los medios de comunicación y con ciertas autoridades religiosas. Se le consideró música diabólica desde sus inicios. Aunque las bandas no hicieran ningún tipo de adoración diabólica o apología a Satán durante sus presentaciones, eran tildados de ocultistas por la simple mención de palabras como: Satán, Dios, diablo, cadáver, tumba, guerra. La mención de culturas y dioses antiguos en las letras también era vista como una manifestación de ocultismo.

La reacción del movimiento metalero no fue negar directamente esta asociación hacia lo diabólico sino aprovechar estas acusaciones para generar éxito comercial. Resultó fácil darle a la acusación de satanismo un carácter revolucionario e inconformista. La imagen de Dios se convirtió símbolo de opresión mientras que el Diablo se volvió símbolo del espíritu que nos liberaría de tal opresión. Los opositores al movimiento metalero no pudieron debilitarlo, en vez de ello le regalaron un fuerte contenido simbólico y lo fortalecieron. También le entregaron el arma publicitaria más poderosa que existe: el morbo de la audiencia.


Un poco de historia. Todo comienza a finales de los 60s con Black Sabbath (cuya traducción más aproximada al castellano sería Aquelarre Negro) y su canción Black Sabbath (curiosamente la palabra Sabbath no es inglesa, ni la palabra Aquelarre es castellana pero han sido adoptadas respectivamente por ambos idiomas para referirse a las reuniones de brujas). La canción trata sobre un sacrificio humano a Satán. No se trata de un cántico de adoración al diablo, sino de un relato de terror musicalizado. Simple ficción. Sin embargo fue suficiente para que la gente quedara escandalizada y horrorizada, pues además de sacrificios satánicos las letras de Black Sabbath hablan de hechiceros (The Wizard), hadas (Fairies Wear Boots), guerra nuclear (Electric Funeral), drogas (Sweet Leaf) y seres destructivos (Iron Man). Una vez que la gente joven escuchaba su música y se daba cuenta de que eran una banda genial, el rumor del satanismo quedaba por completo perdonado.

A partir de entonces las bandas hijas del Black Sabbath tomaron un rumbo similar y elaboraron cuentos siniestros como: The Number of the Beast de Iron Maiden, Melissa de Mercyful Fate, The Ripper de Judas Priest, The Conjuring de Megadeth o The Thing that Should not Be de Metallica. La lista es interminable.


A principios de los 80s apareció Venom con la intención de dar un espectáculo nunca antes visto. Ellos fueron innovadores porque se proclamaban abiertamente satánicos. Provocaban miedo a pesar de que su espectáculo era únicamente un show de pirotecnia y una imagen de caricatura satánica que en nuestros días podría resultar cómica. Su música era agresiva y desafiante, un paso hacia adelante en la oscuridad y la blasfemia. Consiguieron una oleada de seguidores que seguramente pensaron: “Cuando sea grande quiero ser más malo que ellos”. Era una especie de Halloween permanente que dejó un legado que ellos jamás se imaginaron (para más información sobre esta banda vea la biografía de Venom en este mismo blog).

Un párrafo más para terminar este micro review histórico. Venom (junto con las bandas Celtic Frost, Mercyful Fate y Bathory) inspiró un movimiento musical que tuvo su auge a principios de los 90s: el Black Metal Noruego. El movimiento era liderado por el guitarrista Euronymous y su banda Mayhem. Ellos llevaron el diabolismo en la música a un vivel de destrucción física, no solo se autoproclamaron satanistas, sino que emprendieron una cruzada de intolerancia contra la cristiandad y contra todo aquello que se le asemejara. Lograron reunir algunos adeptos y comenzaron una serie de incendios de iglesias. Se guiaban por un código de conducta y estaban (mal) organizados. Además del satanismo los caracterizaba un fuerte sentimiento nacionalista y racista. Mataron a algunas personas, golpearon a otras y, como episodio final, uno de los personajes más pintorescos de la organización, Varg Vikernes (lider del proyecto Burzum), mató a Euronymous. Hoy en día Varg está fuera de la carcel, no se queman iglesias y Noruega es el orgulloso mayor exportador mundial de black metal.


Esa fue mi breve reseña histórica, a mi juicio son los tres eventos de mayor importancia relacionados con el diabolismo en el rock metálico y los resumo en tres eras evolutivas: Black Sabbath, Venom y Mayhem. Si el lector desea profundizar más en eta fascinante historia, hay mucha información en otros sitios de internet.

Regresemos al presente. El tipo de banda que existe en la actualidad es... todos los anteriores. Desde los cuentistas de relatos siniestros hasta los blacker más extremistas que cometen acciones criminales de vez en cuando. En general las reglas siguen siendo las mismas. La imagen satánica resulta útil comercialmente. Es el estigma que la sociedad le otorgó al movimiento musical heavy, que supo absorberlo y convertirlo en arte, motivación y energía.

Puede ser cierto o no que los integrantes de las bandas practiquen algún tipo de satanismo ya sea de tipo teísta o ateo (en efecto, hay satanistas ateos, si no estás familiarizado con este concepto realmente no tienes mucha idea acerca de estos tópicos). También hay metaleros que practican las religiones convencionales. Eso es problema y creencia personal. Tom Araya de Slayer admite abiertamente que es católico y eso no le quita la brutalidad y anticristianismo a las letras de Slayer. Tom sabe que las religiones son humanas y quiere exponer la oscuridad contenida en esa humanidad.

El símbolo de libertad contra la dictadura absoluta de un Dios cruel es lo más importante. Y de ahí que muchos grupos de metal hayan evolucionado de la lirica satánica a una letra totalmente pagana que no tiene relación alguna con el diablo, quien a fin de cuentas es una deidad judeo-cristiana.

En una entrevista (que pueden encontrar en http://www.metaltotal.com/entrevistas/14.dimmu-borgir-shagrath.html) Shagrath de Dimmu Borgir dice:

"Queremos que la gente abra los ojos, que se despierten y que sigan su propio camino, sin atender a todo lo que el mundo religioso nos dice que debemos hacer. La gente tiene que buscar su propia manera de vivir".

Esa es la actitud. No buscan incendiar iglesias, o adorar al demonio.

A esto añado la declaración de Helmuth de Belphegor, quien afirma (en una entrevista que pueden encontrar en http://www.rockombia.org/entrevista/entrevista-con-helmuth-de-belphegor):

“Belphegor nunca ha sido una banda satánica, es un concepto acerca de la antivida, ser antidios. Tenemos tendencias nihilistas, pero quiero que me entiendas, somos adictos al metal, glorificamos el verdadero metal. El mensaje es claro, la rebelión en el hombre; la libertad de tomar nuestras propias decisiones, caminando nuestro propio sendero. En mi opinión la libertad es la cosa más importante en la vida”.

Ese es el significado que yo le encuentro a las letras diabólicas. El resto del contenido lírico y la imagen de la banda son solo diversión.

Y por supuesto también los hay que incitan a la destrucción. En el documental "Metal: A Headbanger Journey", de Sam Dunn, Gaahl de Grogoroth dice:

“La quema de iglesias y todo este tipo de cosas, son algo que que apoyo y que debería hacerse mucho más y se hará mucho más en el futuro”.

El odio, la destrucción y el fundamentalismo están presentes en todas las épocas, sociedades y creencias, esto no es exclusivo del metal (y francamente la erradicación del cristianismo no me parece una idea desagradable).

Richard Ramirez mataba gente escuchando a AC/DC ¿Es culpa de AC/DC?

El malo de la película “El Profesional” (con Natalie Portman) mataba escuchando a Beethoven ¿Es culpa de Beethoven?

No se puede acusar a una manifestación artística de una acción violenta o de una actitud destructiva. Si Van Gogh se cortó la oreja ¿debe prohibirse la exhibición de sus pinturas por miedo a que algunos espectadores se automutilen?

Piense en estas preguntas amable lector y dígame: En el hipotético caso de que un individuo se suicide porque Ozzy Osbourne o Judas Priest le dan la orden mediante mensajes subliminales ¿No cree que semejante individuo, tan tonto, merece morir?
Dejemos este argumento así. Estimado lector, interpreta mis palabras.



3 comentarios:

Akatsukizra dijo...

Decía un productor de discos gringo: Cada época tiene su Julio Iglesias y su Ozzy Osbourne. Excelente trabajo.

Anónimo dijo...

Black Sabbath es mi banda favorita, y el metal es parte importante de mi vida. Grandísima entrada tio, saludos :)

Anónimo dijo...

adoro la senda satanica de fuste y de como aborrecer al mundo porque soy una enferma del rito.adoro el rito.dame rito.